sexta-feira, 6 de dezembro de 2013

Franciscus, un mito en proceso de ensamblaje - por Armando B. Ginés

Cardeal Bergoglio dá a comunhão ao ditador sanguinário Videla 

El neoliberalismo necesita una fachada amable para hacer soportable sus inclemencias ideológicas, sus graves consecuencias sociales y sus descarnadas políticas desplegadas contra los pobres en todo el mundo. La aparición del cardenal Bergoglio como jefe máximo del catolicismo se inscribe en un nuevo paradigma estratégico de las elites mundiales. El cataclismo vital provocado por el neoliberalismo durante los últimos decenios del siglo XX hasta hoy precisa de un contrapeso de alivio para los sufrimientos infligidos a la clase trabajadora y a las capas de población más desfavorecidas. Nadie mejor que el poder católico, con sucursales nacionales repartidas en los cinco continentes, para que haga florecer un renovado mensaje rebosante de esperanzas inconcretas pero muy efectistas que puedan comprar los pobres y marginados para sentir más llevaderas sus penas existenciales. En este sentido, la iglesia católica tiene una experiencia contrastada de siglos al servicio de las elites hegemónicas a través de la historia. Siempre ha considerado a los pobres como sus clientes predilectos, a los que ha neutralizado sus conatos de ira y justicia social a base de bellas doctrinas para que el dolor tuviera una razón de ser trascendente y especial. Los intereses de la sumisión y el silencio paciente aquí en la Tierra tendrían su recompensa en el más allá, en un no lugar indeterminado y eterno llamado cielo por pura convención utilitaria. Este catecismo irracional ha funcionado bien en contextos muy dispares. ¿Por qué ahora no habría de hacerlo por enésima vez y con idéntica fortuna? (Ver aqui texto completo)
Amabilidade de Mário Jorge Neves
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Não esquecer que o Vaticano encontra-se entre os cinco maiores potentados financeiros do mundo e que há uma espúria aliança, embora oculta, entre o papado e sua Cúria e os centros vitais do imperialismo euro-americano. As próprias universidades católicas, que, nos seus cursos de Economia e Gestão, apresentam o neoliberalismo como a melhor doutrina económica, são excelentes veículos da propaganda intelectualizada da ideologia do sistema capitalista, além de fornecerem, em recursos humanos, excelente matéria-prima para as empresas, para os organismos públicos e até para os governos, tal como acontece atualmente em Portugal.
E isto para não falar da estreita coabitação das estruturas eclesiásticas católicas com a maioria dos regimes fascistas do século XX. Benito Mussolini, Hitler, Franco, Salazar, Videla e todos os generais fascistas latino-americanos tiveram sempre a discreta bênção papal. O próprio Papa, Francisco, enquanto cardeal  de Buenos Aires, durante a ditadura dos militares, teria denunciado aos corifeus do regime dois padres progressistas (um deles teria morrido às mãos dos carrascos).
AC