quinta-feira, 21 de fevereiro de 2013

Canto General - Los Libertadores - Pablo Neruda e Mikis Theodorakis

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Vídeo 2
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Vídeo 3
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Vídeo 4


Canto General - Los Libertadores

Pablo Neruda
Mikis Theodorakis
Maria Farandouri (*)

Munich - Olympia Halle - 1981 (*)

Aquí viene el árbol, el árbol
de la tormenta, el árbol del pueblo.
De la tierra suben sus héroes
como las hojas por la savia,
y el viento estrella los follajes
de muchedumbre rumorosa,
hasta que cae la semilla
del pan otra vez a la tierra.

Aquí viene el árbol, el árbol
nutrido por muertos desnudos,
muertos azotados y heridos,
muertos de rostros imposibles,
empalados sobre una lanza,
desmenuzados en la hoguera,
decapitados por el hacha,
descuartizados a caballo,
crucificados en la iglesia.

Aquí viene el árbol, el árbol
cuyas raíces están vivas,
sacó salitre del martirio,
sus raíces comieron sangre,
y extrajo lágrimas del suelo:
las elevó por sus ramajes,
las repartió en su arquitectura.
Fueron flores invisibles,
a veces, flores enterradas,
otras veces iluminaron
sus pétalos como planetas.

Y el hombre recogió en las ramas
las corolas endurecidas,
las entregó de mano en mano
como magnolias o granadas
y de pronto, abrieron la tierra,
crecieron hasta las estrellas.

Éste es el árbol de los libres.
El árbol tierra, el árbol nube.
El árbol pan, el árbol flecha,
el árbol puño, el árbol fuego.
La ahoga el agua tormentosa
de nuestra época nocturna,
pero su mástil balancea
el ruedo de su poderio.

Otras veces, de nuevo caen
las ramas rotas por la cólera,
y una ceniza amenazante
cubre su antigua majestad:
así pasó desde otros tiempos,
así salió de la agonía,
hasta que una mano secreta,
unos brazos innumerables,
el pueblo, guardó los fragmentos,
escondió troncos invariables,
y sus labios eran las hojas
del inmenso árbol repartido,
deseminado en todas partes,
caminando por sus raíces.
Éste es el árbol, el árbol
del pueblo, de todos los pueblos
de la libertad, de la lucha.

Asómate a su cabellera:
toca sus rayos renovados:
hunde la mano en las usinas
donde su fruto pulpitante
propaga su luz cada día.
Levanta esta tierra en tus manos,
participa de este esplendor,
toma tu pan y tu manzana,
tu corazón y tu caballo
y monta guardia en la frontera,
en el límite de sus hojas.

Defiende el fin de sus corolas,
comparte las noches hostiles,
vigila el ciclo de la aurora,
respira la altura estrellada,
sosteniendo el árbol, el árbol
que crece en medio de la tierra.
***«»***
Um canto à terra, às árvores, aos povos, à luta e à liberdade. A Poesia e a Música levadas ao limite do sublime por dois criadores geniais - Pablo Neruda e Mikis Theodorakis.
As três versões, aqui apresentadas, com diferenças nos arranjos musicais e vocais, acentuando cada uma delas a predominância de uma ou de outra daquelas duas dimensões, evidenciam a beleza rítmica da grande moldura musical com que o famoso compositor grego enquadrou o poema de Pablo Neruda. Compondo, para a peça ser cantada na língua de Cervantes, Mikis Theodorakis foi ao ponto de assimilar, ao recorte musical clássico, elementos da música popular do universo castelhano, uma combinação polifónica que se revelou positiva. Esta composição musical é verdadeiramente empolgante! Eu aconselhava o leitor a não perder a audição do segundo vídeo, que tem a versão que dá mais expressão ao elemento coral. Além de empolgante, é exaltante.
AC
(*) Referente ao terceiro vídeo.